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Reseña:
En los últimos años, se ha desarrollado un gran debate en torno al rol
de las relaciones sociales y las políticas públicas para el desarrollo.
Este debate ha sido particularmente importante en las políticas dirigidas
a los territorios rurales en tanto se acusa de escasa pertinencia a las
intervenciones desarrolladas de forma centralizada a pesar del uso de
conceptos "asociativos", como capital social. En este ensayo se propone
que una de las formas de hacer viables las políticas públicas para el
desarrollo rural pasa por la generación y fortalecimiento, por parte de
la política pública, de interlocutores válidos con el fin de negociar
la pertinencia de los programas y proyectos sobre la base de una unidad
de análisis común: el territorio, con el objeto de impulsar el diálogo
social como respuesta estatal a las organizaciones que guían su acción
por relaciones sociales enmarcadas por la asociatividad.
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